Había una vez una mujer casada que le temía mucho a los ruidos de noche. Ella estaba casada con un hombre con el cual dormía. La mujer cuando sentía algo raro le pedía a su esposo que se levantara y fuera a investigar que estaba pasando. El esposo iba, investigaba y luego volvía para decirle lo que era, que siempre tenía una explicación lógica para lo sucedido.
Pero un día la mujer tuvo un sueño en el que sentía que un vaso se rompía de noche cuando dormía. Luego de lo sucedido ella se despertó pero se volvió a dormir. A la noche siguiente la mujer se despertó en el medio de la noche porque sintió que algo se rompió, un ruido como que se hubiera roto un baso en la cocina. La mujer se dio vuelta para llamar a su marido y ahí fue cuando encontró una sorpresa, su esposo no respondía a su llamado y cuando lo dio vuelta, lo que encontró fue que estaba muerto pero además tenía una gran sonrisa y los ojos amarillos. Se impresionó tanto por lo que vio que salió corriendo y cuando bajo las escaleras
se encontró con un hombre de espaldas en la puerta de salida y al darse vuelta vio que era su hijo de 22 años quien ya no vivía con ellos con la mitad de la cara desgarrada y todo desangrada. el grito que pego la mujer fue tan fuerte que despertó a todos los vecinos de la zona. Los vecinos llamaron a la policía y cuando llego encontraron a la mujer en posición fetal, en una esquina de la casa con los ojos amarillos y con una gran sonrisa y con un cuchillo en el medio del corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario